Sobre la Ilustración Abstracta
Hay una posibilidad de que una imagen implique la existencia de algo y también de que una imagen implique una existencia posible.
La ilustración, en general, suele referirse siempre a algo. En el contexto de un libro, por ejemplo, puede existir un personaje que es construido por medio de una descripción muy precisa, ya sea de su forma física o de su psicología, o en cuanto a su relación con otra cosa. Ese personaje, que puede tener un nombre y una forma de existir dentro de una historia compleja, también puede tener una voz y una forma de caminar o de toser.
Una forma de toser.
La forma particular de toser de este personaje podría ser lo que más recordemos de ese libro. ¿Por qué? ¡Qué raro! No era un libro sobre la tos, era una novela sobre Duria Antiquior, la primera representación pictórica de una escena prehistórica basada en fósiles encontrados por Mary Anning, la primera paleontóloga reconocida como tal.
Podría ser que el personaje de Mary Anning tuviera una forma muy extravagante de toser, o que al mismo tiempo que leíamos la novela, teníamos una tos muy pronunciada que hizo que algo en nuestro cerebro quedara anclado en la forma de toser de Mary Anning y termine siendo lo que con mayor pregnancia recordemos, incluso cuando el libro era bastante bueno. Incluso, cuando la edición tenía muchas ilustraciones hermosas: de los fósiles, de los acantilados de Dorset, de la misma Mary Anning en distintas zonas de excavación, de otros científicos de la época que le habían impedido participar de la comunidad científica británica de principios de siglo XIX, de Try, el perro de Mary Anning.
Todo esto, para pensar en que la forma de toser de Mary Anning posiblemente tenga ya una correspondencia en el cerebro de quien lee esto ahora. Mary Anning tosiendo. Una imagen o impresión específica, que existe en relación a toda la construcción posible que una persona puede fabricar en su mente a partir de una idea o descripción.
Lo que pasa entonces con la ilustración figurativa o tradicional, generalmente, es que viene a darle una paliza a esa imagen, única e irreproducible, que se había formado en el cerebro a partir del lenguaje oral o escrito. Y en esa paliza, se lleva la posibilidad de considerar la legitimidad de un conocimiento no representativo.
Ana Monteccuco propone un sistema para cuestionar los procesos de producción de imágenes que ilustran libros, ideas, recetas de cocina, teorías científicas, pero, sobre todo, para pensar los mecanismos que existen en la traducción de un estímulo de un tipo de información a otra, los códigos y relaciones entre palabra e imagen, y el lugar de la representación dentro del conocimiento.
